martes, 30 de agosto de 2011

Ferrari no cede, tiene previstas mejoras aerodinámicas para Monza y Japón

Alonso cree que puede luchar por la victoria en dos de las siete carreras (Italia y Singapur) que quedan, mientras en Red Bull se han fijado ser campeones dentro de cuatro pruebas, en Corea

El problema del Ferrari 150 Italia es de base. Se trata del único equipo de los grandes que utiliza una suspensión trasera push-rod (por empujadores) en lugar de una pull-rod (por tiradores), más sencilla de poner a punto, pero menos eficaz aerodinámicamente. En la escudería italiana pensaron que era la mejor opción en un Mundial donde se esperaba que las ruedas Pirelli se destruyeran. “La calificación este año no será tan importante”. ¿Recuerdan esa frase de Domenicali en pretemporada?
Es decir, en vez de trabajar en paliar el problema del anterior coche a una vuelta, intentaron potenciar sus cualidades en carrera. En Red Bull han continuado, sin embargo, buscando la prestación y máxima carga aerodinámica a ultranza más allá de la velocidad en recta. Con más carga, los neumáticos se degradan menos.
Varios meses después, y perdidos en varios intentos de suspensión trasera, el 150 Italia sigue sin calentar bien los neumáticos. Así los explicaba en Spa, después de la carrera, Stefano Domenicali: “Hemos visto lo rápido que iba Vettel con los compuestos más duros y por eso estamos centrados en mejorar donde más perdemos respecto a ellos. Es una pena, porque Fernando hizo una gran carrera, siempre al ataque. Mejorarlo es nuestro principal objetivo para el proyecto de 2012”.
A Bélgica aterrizaron con la suspensión previa a Silverstone, pensando que tal vez les ayudaría a calentar mejor los neumáticos medios, pero resultó un fiasco. Y está siendo analizada para ver si la vuelven a poner en lo que queda de año, aunque Domenicali no sabe si ha sido de verdad perjudicial: “No lo sé, la verdad porque sufrimos cuando las ruedas se enfrentan a las temperaturas más frías, ésa es la verdad. Y estamos trabajando a fondo para solucionarlo”.
Así las cosas, Alonso cree que la victoria podría ser posible en dos escenarios extraños como Monza y Singapur (de los siete que quedan), y Red Bull se ha fijado un objetivo, proclamarse campeones dentro de cuatro carreras (en Corea, 16 de octubre) y con tres todavía por disputarse. Y Pat Fry, el director técnico de la escudería, promete que seguirán trabajando en el actual coche: “Tenemos evoluciones aerodinámicas previstas para Monza (11 de septiembre) y Suzuka (9 de octubre)".





Red Bull levanta las iras de
Pirelli por la polémica del blistering

Adrian Newey terminó la carrera llorando. Llegó a meditar que sus dos pilotos salieran desde el pit lane por los blisters (ampollas) en los compuestos de calificación: “Nos dijeron que la única forma de que los neumáticos aguantaran era aumentar la presión de las ruedas delanteras. Pero eso suponía modificar el camber o ángulo de la suspensión y nos obligaba a salir de boxes. Por seguridad hicimos la petición de no salir con esos neumáticos a la FIA, nos la negaron”. Como es lógico.
La petición azul previa a la carrera ha enfadado a al jefe de Pirelli, Paul Hembery: “No ha sido un problema de ruedas, sino del camber que utilizó Red Bull en sus coches, mayor de los cuatro grados aconsejados previamente por nosotros. Nos han colocado en una situación injusta, tendríamos que haber respondido si llega a haber algún problema, y lo podrían haber solucionado sólo con salir de boxes con otro juego de neumáticos”.

lunes, 29 de agosto de 2011

Vettel sentencia el Mundial

Spa respondió a las expectativas con un carrerón de adelantamientos, toques, tensión y en el que el asturiano llegó a ser líder. Pero el 150 Italia se hundió con los compuestos medios y le pasaron Vettel, Webber y Button

“Spa es un circuito imprescindible para la Fórmula 1. No me imagino un Mundial sin una pista como ésta”. Palabra de John Surtees, el legendario único campeón de la historia en motos y coches, y el hombre que ondeó ayer la bandera a cuadros al paso del ganador final, Sebastian Vettel, de una carrera memorable.
El británico, de 77 años, se ha reconciliado al fin con Ferrari, de donde salió por un presunto caso de espionaje industrial. Nunca se aclaró, pero aquello le ganó la enemistad de don Enzo. El casi albino ex piloto estuvo en Maranello y compartió una jornada con Fernando Alonso: “Veo en su mirada la ambición de los campeones, el mismo brillo que nosotros teníamos en otros tiempos”. Esa rabia de ganador es la que empujó ayer al asturiano a ponerse líder desde la octava plaza en siete vueltas, a pasar a Hamiton y su compañero de equipo Massa por lo civil y lo penal, y a tocarse dos veces en una persecución irracional y utópica de la victoria.
Las matemáticas decían otra cosa. En realidad, los Red Bull vivían en otro planeta de prestaciones y la temprana parada de su líder alemán en la vuelta cinco fue una precaución producto de las ampollas que tenían en las ruedas después de la calificación. Y que motivó una absurda y llorosa petición previa para no usar los blandos en carrera por seguridad. La FIA no accedió, como era lógico, aunque les pusieron a su disposición un juego extra de nuevos.
Antes ya habían decidido usar a Webber de conejillo de indias. Le pusieron los compuestos medios y vieron que con ellos eran auténticos tiros. Alonso, pese al valor y el arrojo, estaba atrapado. Si iba a tres paradas caía con Vettel seguro y, si iba a dos, podría en teoría haber batido al coche número uno, pero entonces el rival habría sido el dos. Una trampa que vieron en Ferrari, pero no podían hacer otra cosa que arriesgar con dos tandas de vueltas largas.
Por si fuera poco, la salida del coche de seguridad le vino de perlas al líder del Mundial para compensar su detención extra y a Button, que remontaba desde la 13ª plaza. Por todo este cúmulo de circunstancias y el hundimiento del 150 Italia con los compuestos medios, Alonso se quedó cuarto y fuera del podio a solo tres vueltas del final. Y eso que otro de sus enemigos naturales, Hamilton, abandonó después de descuidarse con Kobayashi, al que dejó sin espacio en Les Combes. El accidente fue tremendo, aunque sin consecuencias y motivó la salida del Safety Car. Alonso tiene claro que lo que pasó ayer refleja el abismo que les separa de los Red Bull: “Gracias a una buena salida y unas buenas primeras vueltas agresivas te colocas en una posición que no es real. Estás segundo o liderando la carrera después del safety, y desde fuera parece que puedes ganar. Pero cuando iba primero el equipo me daba la distancia con Button. Era cuestión de tiempo que nos pasasen. Hay que quitarse el sombrero con Red Bull, llevan 16 poles consecutivas,. Intentaremos mejorar nosotros el año que viene”. Por primera vez, habla ya sólo de 2012, el Mundial está completamente perdido, y sólo piensa en alguna victoria parcial más: “En las próximas carreras, Monza y Singapur, podemos tener opciones”.




Senna arrolló a Alguersuari: “Ha sido algo
estúpido, vino hacia mí como un misil”

Bruno Senna tuvo que pedir disculpas después de la carrera. El brasileño entró alocadamente en la primera curva con su Renault y se llevó por delante a Alguersuari, que salió despedido contra Alonso, al que tocó. Jaime tuvo que abandonar: “Todos han visto claro lo que ha pasado, Senna estaba por fuera, me ha venido un misil y no he podido hacer nada. Tenía una gran oportunidad para puntuar, quizás la mejor del año. Ha sido algo estúpido”. El catalán convirtió al paulista en trending topic de internet al crear el hastag “lagentenofrenapuntocom”.
En otro orden de cosas, la carrera nos dejó la gran remontada de Michael Schumacher, del 24 al quinto, como regalo de sus veinte años en la F-1. Y con ayuda incluida de Rosberg.

martes, 14 de junio de 2011

Jenson Button ganó y se fue de rositas después de provocar tres choques

Esta es la resaca y mi análisis sobre lo que hizo Button en el gran premio, publicado en La Gaceta. Su gran remontada incluyó tres maniobras que le costaron la carrera a Hamilton y Alonso y los puntos a De la Rosa. En la investigación posterior a la carrera se quedó sin drive through por las dos primeras acciones.

Los cuatro comisarios de Montreal, Garry Conelly, Tim Mayer, Roger Peart y Emerson Fittipaldi vieron el incidente de Button y Alonso casi al revés de cómo sucedió. Un poco más y le echan la culpa al asturiano. Ésta fue su decisión: “El coche número cinco (el de Fernando) salía de boxes cuando se encontró con el nº4 (Jenson). Éste iba firmemente colocado por la línea interior antes de la entrada a la curva y se fue al bordillo para evitar al nº5, que iba por fuera. Después de escuchar a ambos pilotos y a sus representantes, y de ver el vídeo, los comisarios lo califican como “incidente de carrera” y no tomarán ninguna acción”.
Si miramos bien el vídeo, Button no pisa el piano con las ruedas delanteras , lo normal al tomar una curva, sino con las traseras para evitar que Alonso le tome la delantera en la siguiente curva, a continuación, y para la que el asturiano sí tenía el lado bueno. Y entonces se produjo el toque. El bicampeón dejó clara su postura: “ïbamos en paralelo, pero Jenson midió mal y me llevó por delante”.
El incidente se produjo en la vuelta 38 de 70 y los comisarios decidieron dejar el análisis para después de la carrera, oficialmente por no tener tiempo para analizarlo. Sin embargo, a Di Resta le sancionaron de inmediato por tocar por detrás Heidfeld con un paso extra por boxes.
En todo 2011, excepto el pasado domingo, siempre se ha castigado al que golpeaba por detrás. Ahí está el caso de Alonso en Malaisia con Hamilton. Sin embargo, el hecho de dejar esta investigación a los minutos posteriores a la carrera cargó el incidente de unos tintes políticos y de presión ambiental tremendos. A la FIA le hubiera caído una buena encima si llega a quitarle la victoria al inglés. Y, además, esto chocaba frontalmente con la manera de pensar de Jean Todt, que ya desde su campaña a la presidencia FIA, lamentó el triunfo que le arrebataron a Hamilton en Spa 08.
En Montreal, McLaren trabajó bien para que tampoco sancionaran al campeón de 2009 por mandar contra el muro a Hamilton. La principal prueba fue el testimonio de su compañero, que aseguraba que “quizás no me vio llegar”. Los dos dijeron lo mismo y evitaron esa otra sanción. Pero en la carrera loca del Gilles Villeneuve, donde todos comprendieron la larga suspensión (la pista estaba impracticable) y no la inicial salida tras el ‘Safety’, hubo otro incidente del ‘pasadísimo’ y veloz Button en el que nadie reparó, el toque con De la Rosa, al que hundió en la tabla: “Después de un toque con Jenson, se me dañó el alerón delantero y perdí varias posiciones y los puntos”. Fue el damnificado oculto del día en el que sacó su lado más salvaje.




Alguersuari firmó una
soberbia remontada
Alguersuari firmó su mejor carrera del año, y los primeros cuatro puntos, justo cuando más los necesitaba. En Mónaco ya habría puntuado de no sufrir el toque con Hamilton. Tenía hasta ahora el casillero a cero, pero en Canadá realizó una carrera donde terminó octavo después de salir último desde boxes. El catalán estaba satisfecho: “"Ha salido todo perfecto, porque hemos jugado con los errores de los demás y hemos hecho la carrera perfecta. Los puntos nos dan una motivación extra para Valencia, donde llevaremos una evolución”. Ha sido su mejor resultado en Fórmula 1.

lunes, 30 de mayo de 2011

Maldita bandera roja

Hola a todos

Perdonad el tiempo que llevo sin escribir. Esta ha sido una semana dura para mí y mi familia, pero al menos ha terminado con una gran carrera en Mónaco, plena de emoción hasta la última vuelta. Escribo mis crónicas en La Gaceta, pero como a veces no salen en internet, os dejo aquí los dos temas principales de la apasionante jornada de ayer, el carrerón y el 'caso Hamilton'.


Una pole incontestable, una carrera sin fallos y una concatenación de afortunados sucesos le dieron a Sebastian Vettel su quinto triunfo del año. Por error, en una larguísima parada le pusieron neumáticos blandos en lugar de los extrablandos previstos. Además, con el tiempo perdido en boxes se convertían en presa fácil de Button. De no ser por el azar, deberían haber estado en pista con los compuestos más tiernos y obligados a una parada más. Sin embargo, en su muro decidieron no parar con la primera salida del coche de seguridad y jugársela a una sola detención. Una solución que al final resultó clave en la victoria, aliada con una bandera. Una señal que, para Alonso, fue una maldita bandera roja.
Teóricamente la idea era una barbaridad, porque debían durarle 62 vueltas, pero el RB7 tiene tanta carga aerodinámica, desliza tan poco, que es el coche que menos castiga los neumáticos. Alonso aprovechó la primera salida del coche de seguridad para hacer su última parada. Desde el comienzo su carrera fue perfecta. Primero pasó a Webber en los primeros metros y llegó a emparejarse con Button. Y después fue una sombra al acecho, primero del británico con un coche inferior, y después de Vettel. Jenson se puso líder hasta que se detuvo por segunda vez con el coche de seguridad. Igual que el asturiano, que ya no se pararía más con cuarenta vueltas para sus duras, una táctica lógica y bastante acertada. Mejor que la de calificación.
Por detrás, un desatado Hamilton que ya se había cargado la carrera de Massa. Con el paso de las vueltas la tensión en el viejo puerto del Principado se hizo irrespirable. Alonso comenzó a cercar a Vettel, con ya muy pocos neumáticos, mientras Button, con una parada extra poco comprensible, presionaba al Ferrari número cinco. Fernando lo intentaba una y otra vez, pero el RB7 traccionaba muchísimo en la entrada a meta. Levantaba su alerón, le enseñaba el morro y buscaba el interior... sin éxito. Además, Vettel se defendía como mandan los cánones, frenaba mucho a la entrada de la curva Anthony Nogues, dejaba a su rival clavado y se alejaba a la salida de la curva.
Los líderes llegaron a un animado grupo a punto de ser doblado. Un pelotón a espaldas de un Sutil en graves apuros. El alemán sufrió un reventón, Hamilton (otra vez él) frenó bruscamente para no chocarse, Alguersuari le dio por detrás y Petrov se fue contra el guardarraíl. Vettel escapó por pelos del incidente y el trío de cabeza esquivó como pudo las piezas. Había que sacar al piloto ruso del coche. Bandera roja a diez vueltas del final. Todos a parrilla y posibilidad de cambiar neumáticos. Este era el oxígeno de 'Seb' para ganar y el antídoto contra el ataque de Alonso: “Iba a intentar atacar al final. Sin la bandera roja hubiera tenido opción de ganar”. En la reanudación, los rodillos azules marcaron la vuelta rápida y los barcos saludaron con sus bocinas el primer triunfo de Vettel en el Principado.
En el podio le esperaban la bella Carlota, la futura y tímida princesa Charlotte y el príncipe Alberto. Allí sonreía un asturiano vacío por la tensión y el esfuerzo, consciente ya de que, con cinco triunfos de Vettel, el Mundial está muy cuesta arriba: “Está complicado. Para ganarlo tenemos que reducir la distancia, pero no es fácil, los Red Bull son muy superiores. Sebastian está haciendo un campeonato fantástico. Ha ganado cinco carreras de seis disputadas, como pasó en 2009 con Button. Por lo visto en los últimos años, el piloto que gana 5 o 6 carreras gana el título”.





Hamilton ironiza sobre los comisarios:
“Tal vez me sancionan por ser negro”

Y niega responsabilidad alguna en las dos colisiones que provocó a Massa y Maldonado: “Uno se me echó encima y el otro se cerró antes de tiempo. Estos pilotos son absolutamente ridículos. Es algo estúpido”

El verdadero Lewis Hamilton, un espectacular piloto que es un absoluto caimán en la pista, enseñó sus garras ayer en unas enojadísimas declaraciones ante la BBC.
Lejos de sentir culpabilidad alguna por causar los accidentes de Massa (al que seguía empujando después de tocarle en Loews y descuadró el coche) y Maldonado, al que causó su abandono cuando estaba firmando un brillante sexto con el Williams, arremetió contra ellos: “Iba mucho más deprisa que Felipe y se me echó encima. Y me sancionan a mí. En calificación me estorbó y me sancionaron a mí. No he tenido ninguna culpa. Y respecto a lo de Pastor en la tele se ha podido ver que giró demasiado pronto para que no me adelantara y se chocó conmigo. Estos pilotos son ridículos, malditamente ridículos. Es estúpido”.
Le cayeron dos drive through por ambas maniobras, pero tuvo suerte de conservar la sexta plaza final después de lo del venezolano. A Pastor nadie le devuelve ya sus puntos. Muy enfadado, Felipe dio su versión: “Me intentaba pasar por el piano en Loews y por ahí no se puede. Me dañó el coche, que se me fue a la entrada del túnel y terminé por chocarme. Lo que ha hecho es increíble, también para los otros pilotos. La FIA debería sancionarle aún más, porque si no es así no aprenderá. Quizás sea el piloto que pase más tiempo con los comisarios”.
Pastor fue más comedido: “Ha sido demasiado ambicioso, me ha tocado y me ha sacado de la pista”. Pero fuera de micrófono le decía de todo menos guapo. En cualquier caso, lo más grave es que Lewis bromeó con el racismo para justificar las sanciones: “Después de seis carreras he ido cinco veces a ver a los comisarios, es una broma. Es una maldita broma”. La periodista le pregunta que si sabe por qué le vigilan tanto. Y él, con ironía contesta: “Tal vez porque soy negro... Eso es lo que dice Ali G. No lo sé”. Ali G es un personaje humorístico blanco que imita a los raperos negros.

Este es link de la entrevista polémica:

http://www.youtube.com/watch?v=Qx3a1IgwDKk




 

jueves, 20 de enero de 2011

Mi top diez de 2010 y las postales de Madonna di Campiglio

Hola a todos

Escribo un nuevo post con más retraso del que debiera y desde aquí quiero agradeceros a todos el cariño y la reiterada pregunta: "¿dónde escribes ahora?". Parece mentira, pero mi marcha de AS me ha servido para ver que tengo fieles seguidores que también intentan escucharme o leerme en esta nueva etapa. Durante las últimas cuatro carreras de 2010 escribí en 'La Gaceta' de Intereconomía, donde me han tratado con un cariño enorme, y para los que trabajé también en Madonna di Campiglio.

Antes de hablar de la concentración invernal de Ferrari, os voy a dar mi opinión sobre los 10 mejores pilotos de 2010. Con una sonrisa, por cierto, después de ver que mis detractores se acuerden de mí cuando intentan criticar a Manuel Franco en su blog en AS. Gracias también a vosotros, y el agradecimiento público a Manuel por frenar las descalificaciones.

1º Fernando Alonso

Reconozco que, después de que se accidentara por primera vez en nueve ediciones en unos libres de Mónaco, tuve ciertas dudas sobre su adaptación a Ferrari. No por nada, sino porque estaba yendo demasiado lejos quizás para el coche que tenía. Así masacraba a su compañero Massa, pero aquel fallo fue impropio de su clase. En esa fase del año también tuvo otro lapsus con Button y los doblados en Montreal. Sin embargo, en Silverstone, después de quedarse a 47 puntos del líder tras dos decisiones discutibles de Charlie Whiting su mirada me recordó al de las grandes ocasiones. Con seguridad me dijo: "Estoy más convencido que nunca de ganar este Mundial". Y lo cumplió con una segunda mitad de año de otro planeta, inalcanzable para ninguno de sus poderosos rivales. Visto en perspectiva, su Mundial se pareció al de McLaren en el inicio, con un proceso de adaptación lógico, pero con un final incontestable. Y el equipo a su espalda, no en contra. Al final se le escapó por un pelo y una mala decisión táctica, pero los datos están ahí. Con el tercer coche de constructores logró cinco victorias pese a marcar sólo dos poles. Vettel consiguió diez poles y cinco victorias. Y Hamilton ganó tres carreras con una sola pole.

2º Lewis Hamilton

Es verdad que al final se abrió de piernas en Corea y Brasil ante la sombra de un coche rojo y que se pasó de vueltas en Monza y Singapur (con la presión por el título ya desbocada), pero a Hamilton le debemos adelantamientos memorables a principio de año. Lewis está casado con el espectáculo (ahí están los tremebundos adelantamientos a Rosberg en Melbourne y China) y también ha estado por encima de su monoplaza. En Spa demostró una vez más su enorme calidad en mojado. Tiene cinco vueltas rápidas en carrera, como Alonso, y como él demostró tener un punto más de clase que los dos pilotos de ese avión llamado Red Bull. Ahí está ese adelantamiento en China a Vettel camino de los boxes, aprovechando cada metro de pista, como Alonso hizo con Massa. En el debe están los bandazos antirreglamentarios de Sepang, su extraña manera de comportarse en una línea de boxes o su adelantamiento al Safety en Valencia. Pero allí el mayor culpable de sus felonías no fue él, sino quien se lo permitió, Charlie Whiting.

3º Sebastian Vettel

Sí, ya sé que a algunos les molestará que no haya puesto al merecido campeón como primero, pero es que el joven alemán ganó porque fue el mejor de los dos únicos pilotos que, por material, debían ganar el título. Igual que le pasó a Button en 2009. El hombre que perdió en las Fórmula 3 Euroseries con Paul di Resta por su falta de regularidad, ha vuelto a dejar clara su enorme velocidad, ese talento innato en las distancias cortas. Pero también ha sido incapaz de adelantar sin chocarse, ha sacado de la pista a su compañero de equipo, se saltó una salida en Suzuka (¡ni siquiera investigada!) y sufrió un pinchazo después de irse a por uvas en una de las curvas de Montmeló. También tuvo mala suerte, está claro, y sufrió el error táctico de su equipo en Bahrain (no calcularon bien la gasolina) y una tuerca mal apretada en Australia. Ha sido el gran beneficiado de las órdenes de equipo en Red Bull, con el mejor alerón para él en Silverstone y un compañero que llegó a la recta final del año con un coche que 'sólo' parecía igual. Y un cariño parecido en ocasiones al que sirve para malcriar a los niños.  


4º Mark Webber

Webber lideró el Mundial hasta casi el último suspiro y mostró durante buena parte del año mucho más aplomo que su imberbe compañero de equipo. Ha sido la gran sorpresa de la temporada y resulta encomiable como se ha revuelto contra su escudería, hasta que ya no pudo resistir más, claro. Hay un hecho innegable, si un equipo se empeña en que no ganes, es imposible que lo logres. Y eso es lo que le pasó a él. También es verdad que su final de año fue horroroso (Corea fue el ejemplo), a medias golpeado por la presión y a medias por Helmut Marko y Dietrich Mateschitz. Y que ha perdido la oportunidad de su vida. Está para mí muy cercano a Vettel, pero un pelo por detrás en velocidad. Y fue valiente cuando dejó pasar a su compañero en Turquía, tal y como le pidieron desde boxes, pero con el espacio justo para que se desquiciara. Le sobraron algunas carreras para ser campeón.

5º Robert Kubica

Otro que terminó el campeonato por encima de la posición natural de su coche, quinto en constructores. El polaco fue octavo en lugar del noveno que le correspondía por su monoplaza y habría logrado otro podio más de no mediar el error de la tuerca mal apretada por su equipo en Japón. Siempre fuerte, también fue el piloto de los buenos que más dominó a su compañero de equipo, Vitaly Petrov. Todos estos son los factores que miran los equipos de F-1.


6º Jenson Button

Dos victorias al principio año y su habilidad para cometer pocos errores le situaron muy arriba, más allá de su velocidad en seco, donde está un peldaño por detrás de Hamilton. Le faltó más brillantez y también algo más de sangre en las venas para quejarse por las barrabasadas de su equipo en la última parte del año. Marca de la casa, le sacaron a calificar con duras y exceso de peso en Japón. Bueno en carrera, le falta un punto más en calificación y, en general, volvió a mostrarse como el solvente piloto que es. El mejor de la clase media/alta de la F-1 con permiso de Rosberg y Webber.

7 Nico Rosberg

El hecho de terminar a sólo dos puntos de Massa y su Ferrari demuestra la enorme temporada que hizo el alemán. Después de aguantar durante toda la pretemporada la mandanga de Schumacher, la presión del Kaiser le hizo más fuerte y nos deleitó con su mejor campeonato. Con el cuarto coche lo llevó a su máximo posible, el séptimo lugar en el campeonato. Y lejos, muy lejos del siete veces campeón del mundo.

8 Rubens Barrichello

Le pegó un gran adelantamiento a Schumacher en Hungría y dominó durante una buena parte del año a un talentoso Hulkenberg. El veterano brasileño es un piloto ultracompetente que sigue valiendo su sueldo en puntos. Puede seguir en la F-1 hasta que él quiera porque hace muy pocas cosas mal. Si acaso le falta el punch que tenía en el pasado en mojado.

9 Nico Hulkenberg

Su pole de Brasil y su final de año podrían servir por sí solos para verle más arriba en la clasificación. Este chico tiene brillo, no sé si de supercrack, pero al menos de crack, y le sobró un difícil inicio de año. Pero desgraciadamente no lleva dinero y no disfrutaremos con él en la parrilla en 2011. Le sustituye un Pastor Maldonado al que dominaba en GP2.

10 Felipe Massa

Con un coche inferior, el gran Massa de 2008 se queda en uno más de la parrilla. Si además pierde motivación y ganas, entonces es un piloto a la deriva. De haber estado más cerca de su compañero Alonso le hubiera restado más puntos a sus rivales. Empezó bien y poco a poco se vino abajo. Es rápido y valiente, pero no cuando vienen mal dadas. Necesita sentirse bien y tener el coche por la mano. Se atrancó con los neumáticos y después con su compañero. Puede y debe dar más en el futuro.

Otros puestos: 11 Kamui Kobayashi. Mucha valentía y espectáculo del piloto de Sauber, a veces sin tanta efectividad.
12 ex aqueo: Jaime Alguersuari y Pedro de la Rosa. Los otros dos españoles cumplieron de sobra. Jaime perdió con Buemi en calificación en el total del año, pero le batió en las cinco últimas carreras. Ya tiene dominado al suizo y en la retina nos dejó su adelantamiento a Hulkenberg en Malaisia. Pedro, por su parte, empató con el veloz Kobayashi en calificación, aunque la mala suerte le dejó lejos en puntos. Pero el fichaje de Heidfeld, por detrás en rapidez en todas las carreras, lo revalorizó enormemente. Le dio a Sauber un grandísimo bagaje técnico.
14 Michael Schumacher. Sin comentarios, sólo cierto brillo en el aguacero de Corea, para una decepción absoluta.

Y hablamos de Madonna di Campiglio. Este año no vimos a un Fernando Alonso tan increíblemente cercano a la prensa española como el año anterior, donde no conocía tanto a su escudería. Pero, y eso es casi más importante, le vimos feliz con sus amigos de rojo, eclipsó con sus trucos de magia a Valentino Rossi y barrió a todos en la pista de hielo. Hasta se atrevió a pinchar discos por primera vez. Está ya totalmente recuperado de Abu Dhabi y con la moral a tope para pinchar con su espada de Jack Sparrow (vaya bigotes) en la copa de su tercer título mundial.

martes, 23 de noviembre de 2010

Abu Dhabi, recuerdos de una decepción

Hola a todos

Disculpad el retraso en actualizar este blog, pero ya recuperado de las dos semanas más duras del año, os cuento mis vivencias en Abu Dhabi.

Llegada.
Aterricé a las once de la noche del miércoles. Entre pitos y flautas llegué al hotel a las dos de la madrugada. En pie hasta las cinco menos cuarto para entrar en 'El Partido de las Doce'. Al día siguiente, a conocer el Ferrari World y montar en su montaña rusa. Fue lo más divertido del fin de semana, sentir una aceleración más brutal que las de un Fórmula 1, ver cómo se te deforma la cara en los primeros metros y cómo tira del cuello en los cambios de dirección. Hasta 5g. El parque está muy bien, y no lo veo caro por 45 euros. Monté en un simulador, en una torre que sube a toda velocidad y me mojé con un cine activo en el que Alonso te da una vuelta en coche en los alrededores de Maranello. Fernando rodó la llegada al box y contaba jocoso que casi atropella a un miembro del equipo de rodaje... Ese jueves tardé dos horas y media en recibir mi pase, que se perdió por un error curiosísimo...

Viernes. Silencio stampa.
Sin dar demasiadas pistas a los rivales, Ferrari probó diversas configuraciones de ala. No supimos mucho, pero la mejor para carrera, la de Spa, era la peor para calificación. Al final decidieron un compromiso para colocar a Alonso y Massa lo más adelante posible en la parrilla. Es lo que erróneamente y con benevolencia infinita se ha definido en algunos medios como planteamiento conservador para la carrera. Pese a los excelentes tiempos de Fernando, ya sabían que, a pesos similares, los Red Bull eran inalcanzables. No sabían cómo estaban respecto a los McLaren.

Sábado mañana. Cunde la alarma.
"El coche no va, el coche no va..." En los últimos libres cunde el desánimo entre Alonso y su gente. Termina mucho más atrás de lo necesario para ser campeón, a ocho décimas de Vettel, y con serio riesgo de estar quinto o incluso sexto en parrilla. El F10 está peor de lo esperado y se comporta peor con un calor que aflojó por la tarde. Con el asfalto más fresco, el coche mejora en calificación, y, gracias a un tremebundo intento de Alonso, se coloca tercero en parrilla. Pero los McLaren son más fuertes. Y sólo Webber, no sabemos si con un coche tocado por su propio equipo como el de Fernando en Interlagos 2007, está por detrás. Sin embargo, el domingo nos iba a traer una subida de temperatura a la hora de la carrera que también perjudicó al Ferrari. Pero a Alonso le bastaba con hacer una carrera aburrida tercero o cuarto, sin experimentos.

Domingo mañana. Histeria en torno al hospitality rojo.
Si un ambiente era propicio para que alguien en Ferrari cometiera un error por ganas de hacerlo mejor que nadie, ése es el que vivimos la mañana antes de la carrera. Se acumularon los invitados del Santander, con los de la escudería y los de Carabante. Más la Prensa. el presidente de Ferrari, Luca di Montezemolo, y SM El Rey, que estuvo allí el sábado y que, en la parrilla, sólo unos minutos antes de empezar a competir, le presentó a Alonso al Emir y toda su familia. En Red Bull no había prácticamente nadie.

La parrilla.
Alonso transmite nervios y tensión por primera vez en todo el Mundial. Y reconoce que Button le puede pasar en los primeros metros. El ensayo de salida en la vuelta de formación fue malo. Patina el embrague y le pasa Jenson. Es cuarto. En la primera curva no se vuelve loco para evitar una colisión. La carrera fue el reflejo de todos los defectos de la escudería a lo largo del año. Por supuesto, la mala capacidad de improvisación estratégica, pero también la pérdida de poder dentro de la parrilla. Red Bull jugó con sus dos pilotos, y también con los de Toro Rosso, le pidió a Alguersuari que retuviera un par de vueltas a Webber, y que después le dejara pasar. Y también mantuvo en pista más de lo lógico a Buemi para que frenara al pelotón perseguidor. Y, por si fuera poco, Renault también corrió para Red Bull.

La carrera, el error.
Nada que objetar a que Petrov haga su carrera, pero está claro que desde boxes se le pidió que se defendiera, igual que Kubica hizo lo posible por proteger a Vettel de Hamilton. Lewis tampoco pudo pasar a la estrella de Renault. En el caso de Alonso, era casi ocho décimas por vuelta más rápido que Petrov, pero sin potencia a la salida de las curvas y con cuatro km/h menos de velocidad punta. El inglés de McLaren era siete décimas más rápido que Robert, y con más velocidad que el F10. Ninguno de ellos pudo pasar. El circuito impide los adelantamientos. En el caso de Ferrari el error fue especialmente sangrante porque el coche no corría en las rectas y el motor, muy castigado, no aceleraba con la fuerza que sí hacía el propulsor nuevo de Renault.

Postcarrera, las lágrimas.
Fue emocionante ver resquebrajarse a esa roca llamada Fernando Alonso. Se vino abajo en la reunión con sus ingenieros, con el sentimiento de culpa de su equipo, mientras se abrazaba a todos ellos. Y después nos dejó una rueda de prensa a corazón abierta, con las lágrimas luchando por escaparse mientras respondía como podía a las preguntas. "Le hemos hecho un regalo de Navidad a Red bull", afirmaba sin cesar. Vettel, un justo campeón como todos, ganó por la aplastante realidad prestacional de su monoplaza. Fernando acarició el milagro de ganar con el tercer coche de la parrilla. Y lo habría logrado por un punto sólo con quedarse detrás de Button y copiar la parada en la vuelta 23 (siete después de la que hizo) de Hamilton. A Webber, que ha reconocido que todo fue una táctica para engañar a Ferrari, le habrían frenado Petrov y Rosberg.

Epílogo, el martes en el circuito.
Dos días después fui al Yas Marina y los yates habían desaparecido. También los controles a la entrada de la pista. La sala de prensa gigante ya no acogía periodistas. Tuvimos que irnos a la más pequeña de los fotógrafos. Ojeras entre los compañeros, aburrimiento en los equipos, los jóvenes pilotos en la pista... Especial ilusión en la delegación venezolana que acompaña a Maldonado. Chris Dyer se cruza con otro periodista y bromea tocándose el cuello, como si dijera "aún lo tengo en mi sitio".
De momento sólo sabemos que se reforzará ese apartado del equipo. Nadie se ha marchado. Pero Ferrari debe hacer un análisis profundo de el pasado 2010. En el tramo final se quedaron atrás en el conducto F, otra de las pesadillas de la temporada roja. Renault, Red Bull (desde Japón) y, finalmente McLaren, lo hicieron trabajar sobre la parte inferior del alerón trasero. Con más punta en las rectas y más carga en las curvas. En ese espejo de lo peor del equipo rojo que fue Abu Dhabi, también influyó que su F-duct fuera el que estrenaron en abril.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

El viaje a Brasil y la tumba del gran Senna

Hola a todos

Os escribo desde Sao Paulo, y trataré resumiros brevemente este largo día de vuelo en avión con la TAM y desembarco en la colina de las maravillas, donde Fernando Alonso nos hizo gritar de emoción en 2005 y 2006. Como entonces, Fernando ha comenzado el fin de semana recorriendo el circuito a pie, durante cuarenta minutos. Aunque se lo sabe ya de memoria. Vestido de rojo iba a su lado su cuñado y fisioterapeuta Edo Bendinelli, que no venía desde entonces. Otro talismán común en esta final a dos carreras del campeonato 2010. Después le colocaron un par de entrevistas personales y se fue al hotel a ver jugar al Real Madrid contra el Milán. Sigue en ese mundo donde sólo existe la palabra victoria. Fue él único de los candidatos al título que estuvo en la pista. Jaime Alguersuari también acudió al circuito paulista para escrutar cada curva ciega y cambio de nivel en esta pista corta, pero endiablada.
Este es el final, porque todo comenzó con el vuelo de la TAM. Buen asiento para ser turista (mejor que Iberia), discreta pasta y sólo correcto desayuno. En el otro lado de la fila de cuatro un aficionado argentino que me reconoce por la radio ("¿Estás ahora en la COPE, yo te oía en la SER?"). Junto a él, un paraguayo con una escala de cinco horas en Sao Paulo y, a mi lado, un  simpático brasileño que me habla de Barrichello ("Allí no gusta mucho, se le considera un cenizo, siempre le pasa algo").
En los asientos del otro lado del pasillo comienzan a repartirse pastillas de colores, de las que convierten el turista en primera clase y los latigazos de la columna en pellizcos de niños. El avión duerme. Yo sigo mi costunbre de no doparme, admiro en la pantallita a Katherine Hiegl, que me hace llegar a soportar al señor Demi Moore, Aston Kutcher. Mi colega paulista duerme y yo me empiezo a preguntar por el tamaño de su vejiga. Once horas sin levantarse. Para mí que ha visitado a Mr Lexatin.
Llegamos a Brasil, sonrisas y buenos deseos de mis colegas de fila. Una hora y media de espera para el coche de alquiler, otra hora y cuarto hasta llegar al hotel. Sao Paulo sigue nublada y contaminada. Le llevo a Manuel Franco (y también a mí mismo, nunca lo había hecho) a ver la tumba de Senna. Sale el sol en el cementerio de Morumbí. Flores frescas para todos los difuntos y un santuario con dos banderas de Brasil junto a uno de los más grandes (o tal vez el que más). Siento paz y también culpabilidad. Por los seres queridos a los que no fui a honrar hace unos días y por el hecho de poder enturbiar el descanso eterno de un genio irrepetible. Desde la admiración, yo soy muy pequeño para estar un rato a su lado. La ciudad descansa en este prado y bajo el árbol al que peregrinan sus seguidores. Dos velas siguen encendidas. La llama sigue viva...