miércoles, 15 de mayo de 2013
Pirelli acaba con las ruedas asimétricas por seguridad, no por ayudar a Red Bull
Es un enfoque desafortunado. Que Paul Hembery diga en su comunicado de prensa sobre el cambio de las ruedas que lo hacen "para que haya dos o tres paradas" es un auténtico suicidio mediático. En España, Italia y hasta Inglaterra Pirelli ha sido crucificada por cambiar los neumáticos un día después de que Mateschitz, el dueño de Red Bull, desbarrara y dijera que la F-1 ya no eran carreras de coches, sólo se trataba de gestionar los neumáticos. Dietrich pidió menos pasos por boxes y se los sirvieron en bandeja justo un día después.
Ayer pude hablar con varias de las partes y la realidad es otra. La construcción asimétrica de los neumáticos de 2013 es la culpable de los pinchazos y pérdidas de la banda de rodadura que hemos visto este año. Se utilizan materiales metálicos, en lugar de kevlar como en 2012, para la carcasa y, al llevarlos al límite, se sobrecalentaban tanto que provocaban esos incidentes.
La seguridad ha sido el único motivo de este cambio, pero Pirelli ha preferido taparlo con una mentirijilla, el bien de la competición. En las próximas carreras ya íbamos a ver dos o tres paradas con los neumáticos de 2013 porque los circuitos son menos exigentes. Obligada por las circunstancias, la multinacional italiana ha tenido que cambiar la construcción de las ruedas que tendremos hasta Mónaco. Y las sustituirá desde Canadá por las carcasas del año pasado, de kevlar, con los compuestos de este año. La construcción vieja tarda algo más en calentarse, y eso le va bien a Red Bull y Mercedes, pero se mantienen hasta final de año la actual goma tierna, muy sensible al graining. Y con, en realidad, casi las mismas características de duración. Bueno para Lotus y Ferrari. Por eso las dos escuderías que ahora mismo van mejor en carrera están tranquilas con el cambio. En el bando rojo han admitido bien esta modificación por la pérdida de la banda de rodadura de Massa en Bahrain y el pinchazo lento que le detectaron a Alonso en Barcelona.
Ante el aluvión de quejas, Paul Hembery ha tenido que aclarar que no son modificaciones para beneficiar a Red Bull: "Ha habido preocupaciones de algunos equipos sobre la posibilidad de que hayamos favorecido a algún equipo sobre los demás, pero no creo que vaya a ser ese el caso. Esos cambios los ha hecho Pirelli, nadie más".
Y puede que Red Bull vuelva a quejarse porque no ha logrado sus objetivos, quería terminar con las ruedas de 2013 por completo. Ovidarse del graining que les impide reglar sus coches para lograr las poles. De hecho, atenazada por las presiones, la multinacional italiana ensayó un neumático superduro experimental en Montmeló que se habría convertido en la base de toda una nueva gama de compuestos de no ser en pista un absoluto desastre. Eso sí que le habría entregado el título mundial a Vettel.
lunes, 13 de mayo de 2013
“Carlos, esta la gano yo”
Alonso estaba seguro el sábado de que iba a ganar la carrera de Montmeló desde el quinto puesto en parrilla
Sábado, siete y media de la tarde. La brisa de Montmeló se ha llevado al público, a los fans, a los corrillos de periodistas. La mayoría tenían la cabeza baja después del quinto en parrilla de la estrella española. En sus cabezas resonaban una y otra vez las estadísticas. Nadie había ganado nunca en Montmeló más allá de la tercera plaza en parrilla.
Montezemolo dice que esperaban más. En velocidad pura les sigue faltando. Fernando denuncia públicamente que se han vendido mejoras de nuevo antes de probarlas. Las evoluciones que ensayaron el viernes no funcionaron. El coche es casi idéntico a Bahrain. Los de los rivales, que tampoco han mejorado, también. Pero la carrera, eterna letanía del piloto asturiano, esperaba el domingo.
Alonso sale del motorhome de Ferrari acompañado de sus padres, José Luis y Ana y de Dasha Kapustina. Me cruzo con él y le digo: “Vamos, que mañana vas a remontar, en realidad es como si salieras tercero”. Y, muy serio, me mira y me responde: “Mañana gano, seguro...” Y seguimos caminando mientras hablamos de ese último sector donde iba peor que los demás, de la salida atómica que tiene que hacer, el rendimiento en carrera del Lotus... Fernando tenía el convencimiento de las grandes ocasiones. La misma mirada previa a Hockenheim 2010, de camino a la parrilla, seguro de que iba a ganar en Alemania. Y cambiar el signo de aquel Mundial. Como el de éste.
Y llegó el domingo, con Alonso entregando sus guantes a la grada en la parada de los pilotos, dándoles la mano, dejándose querer... Miles de aficionados (más españoles de los que dicen las estadísticas, por lo menos la mitad de la grada) que se levantan al paso del Ferrari de camino a la parrilla, pitan a Vettel, aplauden a Raikkonen, guardan silencio con Hamilton, viven apasionadamente la F-1. En la parrilla, a Fernando le vitorean desde la grada, habla con Stella y se marcha al box. Allí se sienta en su asiento Recaro en el box y charla un rato con Fabrizio Borra, su fisio y su mánager, Luis García Abad. Allí, en su lugar favorito del circuito, escapa de la olla a presión de la parrilla. Se toma su tiempo y, como siempre, es de los últimos de montarse al coche con una consigna: pasar como sea a Raikkonen en la primera vuelta.
Lo intenta en la salida, pero el coche de Kimi sale esta vez bien y el finlandés tapa bien el interior. Con el corazón a 200 pulsaciones, Fernando intenta un plan B, pasar por fuera a Kimi, que se ha colado un pelín y tiene a Hamilton taponándole. Se coloca en paralelo, aprieta el poco KERS que aún le queda y alcanza a Lewis. La curva se cierra, ahí tendría que levantar, Lewis abre la dirección, el Ferrari pisa la línea blanca, toca lo sucio, pero Alonso sigue acelerando. ¡Tercero!. La pelouse, en pie, entra en éxtasis. Fernando, pegado a Vettel, acababa de dar el paso clave para ganar por segunda vez en su vida en Barcelona.
El resto fue un ritmo atronador y una buena estrategia que le sirvió para pasar al tricampeón después de la primera parada y acosar hasta adelantar a Rosberg a final de recta. El resto lo hizo la buena estrategia de Ferrari, con dos juegos duros nuevos y dos de medios, a diferencia de Red Bull, que abusó de unos duros retocados que no le funcionaron a nadie. Massa pudo pasar al vigente campeón del mundo gracias a ese error estratégico cometido con Sebastian. Webber fue más rápido que su compañero en una fase de la carrera al usar más el neumático medio.
Después de su último triunfo en Montmeló ganó el Mundial de 2006. Alonso, un supersticioso empedernido, lo recuerda nada más bajarse del coche: “Ojalá pueda repetirlo. Esto es algo por lo que llevamos luchando cuatro años desde que estoy en Ferrari. Estuvimos muy cerca en 2010 y en 2012 y esta temporada estoy seguro de que, si hacemos las cosas bien, vamos a pelear otra vez por el campeonato y ojalá que con diferente resultado a los dos últimos”. Termina la rueda de prensa, nos damos un abrazo y Fernando me dice: “Ves, te lo dije, te lo dije, que aquí ganaba...”
Ahora, a por el triunfo en Mónaco. Eso sí, allí la pole es decisiva y Mercedes y Vettel están por encima en ese apartado. Que llegue ya, por favor, que llegue...
miércoles, 8 de mayo de 2013
El neumático experimental de Pirelli en Barcelona puede ser otro problema para Ferrari
Si funciona, puede traer más cambios en los compuestos, un endurecimiento en toda la gama, tal y como piden, y siguen presionando sin cesar, desde Red Bull y Mercedes
Después de cambiar la elección inicial de Bahrain (del inicial blando/duro al medio/duro ) y la de los dos últimos años de Barcelona (de blando/duro al medio/duro) y Montreal (del superblando/blando al superblando /medio), Pirelli ensayará en los libres del viernes en Montmeló un neumático experimental que, si funciona, puede ser el inicio de una gama de compuestos completamente nueva. Sería más dura y mejor para Red Bull, Mercedes y McLaren. Y peor para Ferrari y, especialmente, Lotus, que han sabido gestionar mejor que sus rivales los diabólicos, y buenos para el espectáculo, compuestos blandos de esta temporada. Así lo adelanté ayer en el programa de COPE El Partido de las 12.
La comida de la presión que el equipo azul, la escudería de la estrella y Bernie Ecclestone mantuvieron con Paul Hembery, el jefe de Pirelli, en Bahrain ya surtió su efecto con las nuevas elecciones de Montmeló y el regreso parcial a 2012. Sobre la mesa de aquella comida se llegó a poner la posibilidad de regresar a los neumáticos del año pasado, con los que Red Bull volaba y, lo consiguieron, pero sólo con el que menos molesta al resto de la parrilla, el duro. Eso sí, este nuevo duro, realizado con la goma del año pasado sobre las carcasas de esta temporada le permite sobre el papel ganar a los coches azules tres segundos por carrera. El equivalente a la vuelta que tardaba el año pasado el Ferrari en calentar el compuesto (dos en total por las dos paradas en carrera) y algo peor, hablamos de dos vueltas por pit stop, en el caso del equipo de Raikkonen.
Es un golito que les han colado, pero el hecho es que Red Bull sigue presionando a una multinacional italiana que aún no ha renovado con la F-1 para que endurezca los compuestos. Así lo pide Helmut Marco, el asesor deportivo y jefe en la sombra de Red Bull: "Queremos unos neumáticos que permitan aprovechar al máximo el potencial de nuestro monoplaza". Con reglajes más agresivos que no afecten a las ruedas el coche del líder Vettel podría ser con mucho el más rápido. Así lo reconocía, desde Ferrari, Pedro de la Rosa en Bahrain: "Sin graining el Red Bull sigue siendo el más veloz, está claro". Y en Maranello deben ejercer todo el poder que puedan para que los neumáticos de este año, que se calientan con mirarlos y no ayudan al coche de Newey, no sigan cambiando.
lunes, 25 de marzo de 2013
La gran mascarada de Red Bull
Detrás de la enorme bronca entre Webber y Vettel en Sepang pueden estar mensajes contradictorios desde boxes. Una estrategia oculta y arriesgada para que ganara de nuevo su número uno
Se fijaron las posiciones por radio ("Box 21"), cierto, pero también se perjudicó a Webber alargando su parada. Y beneficiaron a Vettel al sacarle a pista con neumáticos medios nuevos, ocho décimas más veloces que los de su compañero. A Seb se le dio alas como un cazador y de ahí su lastimoso y contradictorio mensaje; “Le pido disculpas a Webber, esta victoria debería haber sido suya, no lo hice deliberadamente. Claro que quise adelantar, pero no quiero decir con eso que me saltara las órdenes del equipo... Fue un grave error por mi parte, aquí soy yo la oveja negra”.
Y, más allá de las caras serias en el podio y los insultos desde el coche entre los pilotos, ahí está el dedo corazón levantado de Webber y el fluido verbo de Seb cuando casi se tocan (“he pasado miedo, ha sido un estúpido”), veo un equipo jugando un doble juego que a punto estuvo de estallarles en las manos. Si de verdad no querían que su número uno intentara adelantar, ¿por qué le dieron las armas para hacerlo?, y otra más, ¿por qué frenan a Webber en su primera vuelta de salida de boxes? O podemos ir más allá, sobre porque no cierran el conflicto como sí lo hicieron después de que Mark, que finalmente cedió, le mandara al tricampeón del mundo al muro. La batalla sólo se terminó del todo cuando Vettel era líder.
Mi opinión sobre lo que pasó ayer es que en el muro púrpura se enfadaron por los riesgos innecesarios que tomó su líder al intentar pasar al coche. Y porque Webber se puso en modo Estambul 2010 y le complicó el adelantamiento todo lo que pudo. Entonces Sebastian terminó fuera.
Pero no les molestó, ni mucho menos, que Vettel, ganara ayer la carrera. La obsesión del equipo de Horner por parecer que no dan órdenes de equipo o que, como en este caso, son capaces de dárselas a favor de su segundo espada, dejó a sus pilotos enfrascados en una guerra civil. Y lo que se oyó por radio de Horner por radio es la purad verdad: “Habéis hecho una tontería”. En la antesala del podio Newey criticó al tricampeón por su movimiento, pero también le dijo que pidiera disculpas. Y Webber escenificó su enfado: “Box 2-1”. Y luego sobre el cajón, Mark dejó clara la traición, finalizando con un glorioso: “Lo siento por Fernando”.
Pero si analizamos a todos los actores, hay un tufillo raro. Un sobreactuado piloto australiano que dice que en las últimas quince vueltas se le pasaron muchas cosas por la cabeza, incluido su futuro; el tricampeón que en vez de presumir de que se merecía el triunfo intenta parecer un niño bueno y el equipo (Horner) que insiste en que Seb ha pedido disculpas y fue el único culpable. Eso sí, también recuerda que esto viene de antaño y que Webber ya atacó a su compañero en Brasil cuando le pidieron que no lo hiciera. Al final, el primer mensaje al gran público es que un supercampeón no pudo frenar su sed indomable de triunfo. El segundo, que Mark fue un hombre de equipo, pero también demasiado agresivo. Y el tercero que la escudería campeona del mundo apoyó a su segundo piloto para que ganara porque se lo merecía. Pero que como Seb es tan bueno...
Todo un teatro que esconde el objetivo cumplido, la victoria del que tocaba bajo el manto de una lucha en condiciones desiguales. Y hoy y mañana presumirán de que ayudaron a Mark, que tiene igualdad con el box de al lado. Mientras el 'afligido' tricampeón sonríe a carcajadas con otra nueva victoria para su palmarés.
En el fondo, lo que ha pasado en Malaisia se asemeja mucho a lo que sucedió en McLaren durante aquella recordada calificación del GP de Hungría de 2007. Pero con uno de los actores principales, Alonso, bastante más duro que Webber. Fernando ya sabía la mañana de aquel sábado que Hamilton no iba a aceptar ceder la vuelta extra. Hablamos de esa décima y media de ventaja que lograba el piloto que salía último a la crono.
Y es cierto que a Lewis le pidieron que obedeciera por radio, y que no lo hizo entre insultos. Pero le podrían haber frenado si de verdad hubieran querido, como en esta ocasión a Sebastian. La respuesta del piloto español hace cinco años fue una jugada preparada de antemano, retrasar en las paradas en boxes a su compañero hasta dejarle sin tiempo para dar más vueltas. Algo que no era penalizable, pero que la FIA sancionó “porque no creía” las explicaciones de Alonso. Y sin artículo del reglamento al que referirse. Tiempo después Mosley reconoció off the record que tomó la decisión de sancionar a Fernando para hacer estallar el avispero de McLaren. Fue pura política.
Igual que la tibia defensa que McLaren hizo aquella larga tarde del asturiano. Cumplieron el expediente enfadados porque fue el padre de Hamilton quien motivó la investigación, pero en el fondo lo que Ron deseaba era lo que sucedió, que a Lewis le dieran la pole y el díscolo Fernando saliera retrasado. Teatro del bueno, como Red Bull en Sepang. Hipocresía británica. Fórmula 1.
En Ferrari pecan de lo contrario, dejan muy claros sus movimientos. Pero es más honesto. En Australia dejaron fuera a Massa en la segunda parada con el objetivo de beneficiar a su líder, que además iba más deprisa y podía darles un mejor resultado en carrera.
Y en Hockenheim 2010 Fernando fue el más rápido de los dos todo el fin de semana. Pero él sí se bajo del coche como hacen los campeones. Sin pedir disculpas por ganar y recordando que él iba más rápido y que había merecido la victoria. A muchos les escoció, pero, aunque quede mal, esa es la verdad de los ganadores. Nada que ver con las caras de niños buenos y las disculpas de boquilla a sus compañeros que ayer exhibieron Vettel y Hamilton.
lunes, 18 de marzo de 2013
Melbourne 2013: Un cambio de estrategia que puede valer por un título mundial
El asturiano llegó a tener casi pasado a Massa en la primera vuelta de Melbourne, pero Felipe le metió una frenada de órdago al estilo de Hamilton y el Ferrari número tres levantó para no tocarse. Después, fue Fernando quien solicitó a Stella adelantar cuatro vueltas la parada sobre el plan inicial. El equipo aceptó y gracias a eso pudo pasar a Massa y Vettel de una tacada.
Después de tres años juntos sólo a un iluso o un inocente se le puede ocurrir pensar que Fernando Alonso no es el número uno de Ferrari. Lo dicen las diferencias abismales en puntos y en la calificación entre él y Massa. A una vuelta el resultado fue 17-2 el año pasado.
Y una carrera buena del brasileño en Interlagos 2012, en la que sin presión fue algo más veloz que el asturiano, no cambia las cosas. En Austin su coche corría más que el número cinco, aquejado de un fallo en su evolución aerodinámica. Si Felipe sigue en Fórmula 1 es por la paciencia infinta que su equipo y su compañero tuvieron con él el año pasado. Y, aunque es comprensible que le molestara parar tan tarde como lo hizo en la segunda detención, el cambio de estrategia de Fernando es de los que, al final, dan títulos mundiales. Su compañero brasileño estaba fracasando ese momento en su presión a Vettel. Era el papel de estandarte del equipo que le dieron en la primera parada, cuando se detuvo antes siguiendo la vieja teoría de que el que va delante manda. Y dejaron que Raikkonen se comiera a un Alonso que alargó una vuelta más con los neumáticos en las lonas.
Melbourne es la ciudad que más le gustaría a Vivaldi, de una calle a otra se cambia de estación al ritmo de las nubes, del viento, el río y el mar... Junto al Yarra pasea media Fórmula 1 y da para comentar en corrillos los temas del día. Acongoja el ritmo de Lotus (no así su calificación), Red Bull tiene un problema con su concepción de monoplaza para unas ruedas que se calientan solas y siempre falla el coche de Webber. Además, se habló de los problemones de McLaren (ojo que podrían volver en Barcelona al concepto 2012)... Y el calentón de Felipe con la estrategia.
Me harté de contar en directo ayer que era un error que Massa fuera tan beligerante, que no pueden jugarse un accidente y que, salvo que pasara a Vettel, tenía que detenerse después en la primera parada. Pero al decir eso, en el reino del buenismo te señalan inmediatamente como un ultra indigno.
Sin embargo, cuando le preguntas a una de las figuras más respetadas del paddock entonces las miradas que te rodean cambian. Para mantener el off the record no diremos su nombre, pero esto es lo que piensa la gente que sabe: "En la Fórmula 1 moderna no queda tiempo para el romanticismo. Lo de Prost y Senna sólo se puede hacer con un coche infinitamente superior al resto. Si tuvieras a dos pilotos como Alonso y Vettel podría ser lógico que lucharan entre ellos, pero cuando hay mucha diferencia, sobre todo en carrera, entre tus dos pilotos, debes apostar claramente por el mejor, el que te puede dar más cosas. Sólo se puede ganar un Mundial con un número uno y un dos bien definidos".
El capuccino baja de nivel mientras nuestro interlocutor prosigue su disertación en su idioma materno: "No sé si Alonso habría ganado de pasar rápido a Massa, pero sus tiempos sí que se resintieron con tráfico, y la decisión que después tomó Ferrari de adelantar la segunda parada de Alonso fue la más correcta". De haber resuelto el conflicto rojo ya en la primera parada, el asturiano sí que podría haber intentado ir a dos como Raikkonen. Aunque todos en el paddock creen que Iceman podría haber apretado aún más el ritmo con su velocísimo Lotus.
Un equipo donde, por cierto, sonríe feliz Manuel Muñoz, el ingeniero español de Pirelli asignado a la escudería británica, y decisivo a la hora de cantar a los ingenieros del equipo de negro las vueltas que le quedan al neumático en las tandas largas. Y también en la decisión de optar por hacer dos paradas sí o sí. Este catalán de 35 años criado en Alcalá de Henares sabía que sufrirían a una vuelta, pero que optaban a todo. También en Ferrari. Algo olía a podrido en Red Bull... Y no era sólo el KERS, que acabó con los sueños de Webber en los primeros metros.
Alonso jugó al baloncesto para relajarse
En cualquier caso, que nadie piense que hay mal rollo en Ferrari. Más bien al contrario, después de un comienzo mejor de lo esperado. De hecho, Massa no quiso entrar en más polémicas horas después de la carrera y Domenicali atribuyó la decisión de la parada enteramente al equipo: "Vimos que Fernando tenía problemas con el tráfico, con Massa y Vettel y fue la manera de que pudiera ir delante con aire limpio y colocarse líder. Con Felipe nos equivocamos al alargarlo por una vuelta, son cosas que pasan". El domingo por la noche sus pilotos disfrutaron de la fiesta de arranque de la temporada y hoy han jugado al baloncesto. De la Rosa iba en un equipo y Alonso en otro. Ganó el de Pedro y el catalán presumió de llevarse los cincuenta euros de la apuesta.
lunes, 26 de noviembre de 2012
A cuatro puntos del milagro
Alonso terminó segundo en Interlagos. Él y Ferrari fueron mejores que Vettel (sexto) y Red Bull en la dramática carrera final de clima incierto, pero no fue suficiente
Erguido junto al F2012, su mirada perdida exhalaba dolor. Y orgullo. El mismo de millones de españoles que acababan de verlo por televisión. Fernando Alonso se vació en el Mundial de sus sueños hasta quedarse a las puertas de la gloria. Sólo tres puntos le separaron de un título mundial que se esfumó un desgraciado fin de semana en Suzuka. El día que el mejor amigo en el paddock de Vettel (según palabras del alemán) se chocó con Alonso y le obligó al abandono. Sin premeditación, por supuesto.
Sin ese accidente Fernando habría terminado segundo o tercero en Japón, y ayer habría quemado la noche de Sao Paulo para festejar su tercer título. Es la pelota del destino, se tambalea en la red y, en función de donde caiga, cambia las vidas de sus protagonistas. A Alonso la caprichosa diosa fortuna le debe dos, en 2010 y 2012, y a la tercera será la vencida.
Este año los dos habían tenido problemas mecánicos, fallos de sus equipos y a Sebastian sólo le faltaba que alguien se le llevara por delante por salir atrás. Algo que pasó ayer. Estuvo timorato en la primera curva, se quedó séptimo, le tocó Senna y su coche, dañado en la zona del escape izquierdo, siguió tan campante. A Fernando eso mismo le costó un abandono. Maldito Suzuka. También por la increíble no sanción a Vettel en calificación.
El piloto germano se proclamó ayer el tricampeón más joven de la historia y podría ser el nuevo hombre récord de la F-1 si el asturiano y Ferrari no le ponen freno. La carrera fue la muestra de lo que es Sebastian, un rapidísimo piloto subido en un avión, pero que no puede pensar en el coche. Del toque inicial se recuperó de manera soberbia hasta colocarse quinto. Algunos se apartaron... esa falta de profesionalidad empieza a ser ya una lacra crónica de la última carrera del año. Pero supo remontar.
Sin embargo, en cada circunstancia cambiante de la pista, como la salida del coche de seguridad, Seb se enfriaba y perdía comba. Le superaron Kobayashi y un desatado Massa. Y después él y su equipo se equivocaron al poner ruedas de seco cuando estaba para mojado. Se quedó séptimo a las puertas del desastre.
Delante Alonso luchó contra un coche que no estaba en condiciones para optar a la victoria. Como siempre, por cierto, desde el mes de julio. También tuvo un par de errores en forma de excursión con una pista llena de trampas para todos. El primero le costó perder plaza con Hulkenberg y casi otra con Webber en una batalla a cara de perro.
El piloto de Force India fue la sensación de la carrera, un maestro en mojado que hizo media carrera en seco mientras lloviznaba, igual que Button, y al que su único error le costó demasiado caro. Se le fue el coche mientras batallaba con Hamilton y terminó por llevárselo por delante. Lewis se retiró y a Nico le sancionaron con un paso extra por boxes. Alonso, que no podía subir más allá de la cuarta plaza, se colocaba de golpe en el podio y detrás de Massa. Y Felipe, soberbio escudero ayer, le cedió la plaza, colocándole a las puertas de un sueño que al final no se cumplió. Justo detrás de Button. Vettel tendría que haber terminado octavo para que el asturiano ganara el título mundial.
Al final fue sexto y se fundió en un abrazo con sus mecánicos, después de romper en lágrimas por su carrera más estresante. Y llena de altibajos. Su supercoche iba menos bien en seco después del golpe, pero sí en agua y, en el tramo final, no cesó de llover. Ecclestone, amigo personal de su jefe Horner, fue corriendo a abrazarle mientras Alonso recordaba quien era el piloto reconocido por todos como el número uno de la F-1 actual. Más allá de la mécánica y los números.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
La remontada de la fortuna
Vettel recuperó desde la línea de boxes, y no sin algunos errores, hasta la tercera plaza gracias al ritmo de su Red Bull, su rapidez y dos afortunadísimos coches se seguridad. Alonso le recuperó tres puntos
Vettel en el GP de Abu Dabhi 2012. De la penúltima plaza a la tercera aliado con la fortuna. Y los datos lo demuestran. Al alemán se le avería en la salida el segundo coche que tenía que pasar, el de Pedro de la Rosa. También sale, como él, desde boxes. En unas primeras vueltas preso de los nervios se toca con Bruno Senna. Daña su alerón. Los Petrov, Glock (alemán), Pic y compañía poco pueden hacer. Rosberg, otro posible enemigo difícil de pasar, vuela por encima de Karthikeyan.
Está 13º en ocho vueltas y la salida del segundo coche de seguridad en la historia de este circuito le beneficia para hacer una parada extra y cambiar la pieza dañada. Vuelve a pista 22º, y con Hulkenberg, otro de los posibles coches difíciles de pasar, fuera de combate. Y, lo que es mejor, está a sólo 12,8 segundos de la cabeza en lugar de los 24 a los que se encontraba antes del primer incidente. Fue la remontada de la fortuna.
Con el coche de seguridad aún en pista, y los F-1 circulando a baja velocidad se le va de las manos su monoplaza, destroza un letrero y milagrosamente no se choca con el muro o con Ricciardo, que le precedía. Segundo error grave. Con ruedas blandas frescas y el mejor coche de la parrilla, vuelve al ataque en la reanudación, adelanta por fuera a Grosjean (brillante oposición la suya, sin componendas) e incumple el reglamento. Tercer fallo.
Charlie Whiting, el director de carrera, le perdona un paso extra por boxes y se conforma con que vuelva a cederle la posición al piloto francés. Eso sí, se la cede para cogerle el rebufo a continuación y pasarle. Llega hasta Schumacher y éste se deja pasar con el himno nacional alemán en sus oídos... Antes de encontrarse con Michael, a Sebastian se le había apartado uno de los pilotos de su equipo B, Toro Rosso, Daniel Ricciardo. Y pronto le quitaría su equipo de en medio a Webber. Vettel estaba séptimo en la vuelta 26. Faltaban sólo unos minutos para que Massa se autoborrara con un tremebundo trompo después de tocarse con el piloto australiano.
Las blandas se le acaban y 'Seb' vuelve a detenerse en la 37. Su ritmo con pista libre fue tan atronador que, después de esa parada, regresa cuarto detrás de Button. Caen Pérez y Maldonado en ese trayecto por boxes. Y el alemán llega a estar a 14,6 segundos de Jenson antes del último golpe de suerte. Otro coche de seguridad y Sebastian recorta de golpe 12,4 segundos. A las puertas del podio.
Eso sí, le costó horrores pasar al McLaren... Hasta que lo logró a cinco vueltas del final. Se aprovechó de un despiste del inglés. Antes vivimos la avería de Hamilton cuando iba primero.
Eso fue lo único que le sonrió a Alonso, que remontó a base de riñones del sexto al segundo con un coche que sólo fue veloz en el tramo final de carrera. Y llegó a estar a 1,2 segundos del ganador Raikkonen (primer triunfo en su regreso), pero a base de derrapadas y ya casi sin ruedas. Para el recuerdo, el espectacular adelantamiento de Fernando a Webber.
Un podio que le dejó satisfecho: “Estoy orgulloso de mi equipo. Íbamos a perder seis u ocho puntos y al final hemos ganado tres. No vamos a poder plantar cara a Red Bull mecánicamente en lo que queda de año, no vamos a encontrar ahora un botón mágico, pero tenemos un equipo mejor. Vettel ha tenido mucha suerte para terminar tercero. Por muy rápido que vayas debes tener mucha fortuna. Sin lo de Spa y Suzuka estaría 30 puntos por delante de Vettel, esos puntos llegarán tarde o temprano”. Está a diez a falta de dos carreras.
Un podio que le dejó satisfecho: “Estoy orgulloso de mi equipo. Íbamos a perder seis u ocho puntos y al final hemos ganado tres. No vamos a poder plantar cara a Red Bull mecánicamente en lo que queda de año, no vamos a encontrar ahora un botón mágico, pero tenemos un equipo mejor. Vettel ha tenido mucha suerte para terminar tercero. Por muy rápido que vayas debes tener mucha fortuna. Sin lo de Spa y Suzuka estaría 30 puntos por delante de Vettel, esos puntos llegarán tarde o temprano”. Está a diez a falta de dos carreras.
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